Quique Iglesias, compañero de Esports COPE, ha explicado paso a paso cómo se ha gestionado la lesión del capitán del Espanyol Javi Puado, desde el primer susto en octubre hasta la decisión final de operar tras la recaída este enero.
Vuelve en enero con esos minutos en el derbi. Y en Levante tiene un mal gesto, la rodilla sufre. Es una rotura del LCA muy limpia, sin desplazamiento. Por eso en una primera exploración no se detectó la gravedad. Ayer, dos resonancias distintas #rcde @ESPORTSCOPE
— Quique Iglesias (@qiglesias) January 13, 2026
Una historia llena de matices, prudencia médica y un capitán que ha dado el paso con convicción.

Todo arranca el 8 de octubre, en un momento en el que nadie imaginaba el desenlace actual. Tal y como ha explicado Quique, Puado sufre un esguince de ligamento lateral externo de la rodilla derecha con afectación al cruzado anterior. Un diagnóstico serio, sí, pero que abría varias puertas. Tras resonancias y dos consultas médicas, con nombres de peso encima de la mesa como los doctores Monllau y Cugat, se toma una decisión que en ese momento parecía lógica: no operar.
La idea era clara. Control, seguimiento, tratamiento conservador y ver cómo respondía la rodilla. No había prisas y el futbolista podía volver progresivamente.
Enero, el regreso… y el giro inesperado
Puado trabaja, cumple plazos y regresa en enero teniendo algunos minutos en el derbi. El capitán reaparece, suma sensaciones y parece que el camino elegido había sido el correcto. Pero el fútbol, ya se sabe, no siempre respeta los guiones.
En el partido ante el Levante llega el momento clave al tener un mal gesto, con el que la rodilla sufre. No hay choque, no hay una imagen clara, pero algo no va bien. El cuerpo avisa.
Una rotura limpia que engaña
Lo que aparece después es una de las claves de toda esta historia. “Es una rotura del LCA muy limpia, sin desplazamiento”, detalla Quique Iglesias. Tan limpia que incluso engaña. “Por eso en una primera exploración no se detectó la gravedad”. La rodilla no se va, no hay inestabilidad evidente y el daño queda medio oculto, y de ahí manifestaciones como la de Manolo González y Carlos Romero mostrando pese a la prudencia su confianza en que todo quedase ne un susto.
Es entonces cuando se decide ir más allá. Ayer se le practiaron dos resonancias distintas para despejar cualquier duda. Y ahí ya no hay margen para interpretaciones optimistas.
La decisión final: quirófano
Con todos los datos sobre la mesa, se vuelve a debatir el camino a seguir. “Se decide operar y no otro tratamiento conservador, que también se ha puesto sobre la mesa”, explica Quique. No es una decisión tomada a la ligera. Se valoran escenarios, tiempos y riesgos.
Puado, lejos de dudas, lo tiene claro y está “satisfecho con la decisión de pasar por el quirófano este jueves por la tarde en Hospital Quirón”. El capitán asume el golpe, mira de frente al proceso y da el paso convencido de que es lo mejor a medio y largo plazo.
Ahora, toca esperar de nuevo
El diagnóstico ya es oficial y contundente. Rotura del ligamento cruzado anterior para Puado. Se confirma lo que nadie quería leer, pero que ya forma parte de la realidad de Puado y del Espanyol. Viene un camino largo, conocido, duro en lo mental y en lo físico. El Espanyol pierde a una pieza clave y el vestuario a una voz importante. Puado, eso sí, ya ha dado el primer paso: decidir, asumir y empezar a pensar en volver.



