El Espanyol cerró la primera vuelta con 34 puntos y la sensación de que en el Ciutat de València se escapó algo más que dos puntos. El empate contra el Levante no es mal resultado, pero el contexto, el momento y la forma en que se produjo dejaron cierto regusto amargo. El golazo de Carlos Romero, que volvió a ser una de las grandes noticias del partido, quedó opacado por un despiste atronador en defensa y la lesión de Javi Puado, aunque parece que finalmente todo quedará en un susto. Demasiado castigo para un equipo que, si bien no jugó su mejor partido, tuvo fases de dominio y ocasiones suficientes para llevarse el botín completo.
El partido se torció justo cuando mejor pintaba
Tras una primera parte en la que costó entrar, el Espanyol pareció dar un paso adelante tras el descanso. Dolan y Jofre empezaron a carburar por banda, y la recompensa no tardó en llegar: Romero se sacó un zurdazo a la escuadra tras un rechace de Jofre que puso el 0-1. Un golazo de bandera.
Pero la alegría duró lo que tarda en pestañear. Un error entre Calero y Omar dejó solo a Losada, que no perdonó y empató casi de inmediato. «El gol es una auténtica vergüenza, imperdonable», explotó Manolo González tras el partido. El equipo se desconectó justo cuando había logrado lo más difícil.
El Espanyol ya no celebra empates fuera de casa
Ese punto, que otros años se habría celebrado como un tesoro, hoy sabe a poco. Y eso es buena señal. La exigencia ha subido, el listón está más alto, y el propio Manolo lo reflejó con su enfado.
El equipo no se conforma. Sabe que puede más, y que un despiste puntual ha impedido cerrar la primera vuelta con un triunfo que habría puesto el broche perfecto a una gran primera mitad de campeonato. «Cuando no ganamos, nos vamos fastidiados», reconoció el técnico.
Romero y Expósito, dos faros en mitad de la bruma
Carlos Romero está jugando sus última media Liga con la camiseta del Espanyol, pero lo está haciendo a un nivel altísimo. Lo del Ciutat fue una exhibición de confianza, llegada y golpeo. Su gol, de altísima dificultad, es otra postal para el recuerdo.
También merece elogios Edu Expósito, que sigue asentado como cerebro del equipo, pese a no tener siempre el acompañamiento ideal. Y mientras tanto, sigue el debate arriba: esta vez fue Kike García quien salió de inicio por delante de Roberto. Cuesta creer que sea castigo. Todo apunta a que Manolo buscaba otro tipo de recursos para superar la presión granota. Pero no funcionó.
La lesión de Puado y la necesidad de refuerzos
La entrada de Puado estaba pensada para revolucionar el tramo final, pero fue un visto y no visto. Cuatro minutos duró sobre el verde antes de caer lesionado tras un giro extraño en la rodilla. Las caras en el banquillo eran un poema. Ahora mismo, no hay certezas absolutas sobre el diagnóstico aunque las palabras de Manolo y Romero tras el partido hablan más de susto que de recaida.
El contratiempo del Ciutat reabre también el debate sobre la necesidad de un extremo desequilibrante en espacios cortos, algo que Manolo ha pedido públicamente. Faltan recursos en ciertos contextos, y este partido volvió a dejarlo claro.
Cierre de primera vuelta histórico, pero con la mosca detrás de la oreja
34 puntos en 19 jornadas. Solo una vez en las últimas 16 temporadas el Espanyol llegó tan lejos a estas alturas, con Mauricio Pochettino en 2010-11. Aquella vez, eso sí, el equipo se desinfló y acabó fuera de Europa. La diferencia ahora está en el alma. Este Espanyol tiene carencias, es cierto, pero también una convicción y un compromiso que invitan a creer. El problema no es el punto. El problema es ver cómo se escapa una victoria que podía haber hecho historia. Y eso pica.
El Girona, próxima parada con todo por demostrar
No hay tiempo para lamentos. El viernes llega el Girona, que viene lanzado y ya no es el equipo endeble de hace unos meses. El RCDE Stadium exigirá el nivel de los grandes días. Ganar es obligatorio ante este rival en concreto. El empate en Valencia no es un drama, pero deja sensación de ser insuficiente. Y ahora toca responder como lo hacen los equipos grandes.





