Alan Pace vive su primer derbi como presidente y propietario del Espanyol, y lo hace completamente empapado de lo que se respira en el RCDE Stadium en días como este. Antes del inicio del partido ante el Barça, el máximo dirigente blanquiazul atendió a las televisiones con derechos y no ocultó ni un segundo la emoción que sentía.
“Es genial, es fantástica la emoción que tengo ahora, es que no he visto algo que parezca así y estoy muy alegre de estar aquí con este apoyo que puedes ver aquí”, confesó, mirando a la grada y dejándose llevar por el ambiente.
“Es nuestra casa, es el templo”
Pace dejó claro que entiende perfectamente lo que significa el derbi para el espanyolismo. Cuando le preguntaron por la rivalidad con el Barça, no dudó ni un instante: “Perfectamente, es que mira, esto es muy especial para todos y ya tenemos que ganar, es que es nuestra casa, es el templo”.
“Yo lo sé, pero empieza ahora”
También hubo espacio para recordar la historia reciente. El periodista le apuntó que el Espanyol nunca ha ganado en Liga al Barça en el RCDE Stadium, y Pace respondió con optimismo y determinación: “Yo lo sé, pero esto empieza ahora”.
Pocas palabras, pero con mucho mensaje. Mirar al pasado sin miedo y pensar solo en el presente.
Solo fútbol y apoyo incondicional
En un día marcado por la tensión, el ambiente y el despliegue de seguridad, el presidente quiso centrarse únicamente en lo que pasa sobre el césped: “Solo el fútbol, yo espero que nadie pasa mal, pero mira, yo sé que el apoyo es buenísimo aquí y que vamos a poner un poco duro para ellos hoy, pero no hacemos nada malo”. Confianza plena en la afición y en que el ambiente será intenso, pero sano.
Rendición total a Manolo González
Por último, Pace también tuvo palabras para el gran referente del momento en el banquillo. Al ver cómo la grada se venía abajo cuando apareció Manolo González, el presidente lo entendió perfectamente: “Sí, nada, es que él es fantástico, es que mira, estamos muy muy contentos con él y bueno, no puedo decir todo lo que pienso de él, lo siento”.
Un elogio sincero que confirma la sintonía total entre el presidente y el entrenador en uno de los momentos más ilusionantes del espanyolismo reciente.





