“Visca Barça hasta la muerte”, “mal Espanyol” o “me han pegado” son algunas de las frases que ha soltado el aficionado del Barça que fue expulsado este sábado del RCDE Stadium tras colarse en la zona de seguidores locales durante el derbi. La seguridad del Espanyol actuó con rapidez para evitar que el incidente pasara a mayores, aunque el ambiente ya estaba muy caldeado y la tensión se palpaba en la grada.
La intervención del cuerpo de seguridad evitó un enfrentamiento más grave
El operativo privado del club reaccionó en apenas segundos tras ser advertido por los propios aficionados pericos de que había un infiltrado en su sector. Unos diez agentes acudieron a la zona para retirar al individuo, que fue escoltado fuera del estadio ante la atenta mirada del resto del público.
“Me han pegado aquí, por la gente del Espanyol”, dice el joven en el vídeo grabado a su salida de los calabozos. Según relata, pasó casi toda la noche en comisaría y aseguró que “la gente de comisaría ha dicho que tú has hablado bien de mí para ellos sacarme”, en referencia a Lamine Yamal.
El contenido del vídeo
El chico, visiblemente alterado y con un tono desafiante, repite varias veces “Visca Barça” e insiste en que el Espanyol “no funciona bien” o “está mal”. También suelta frases como “no hay gallinas” o “tienes que ser hombre”, para acabar celebrando a Lamine como “un crack”. El tono entre provocador y delirante no ha pasado desapercibido, y muchos en redes ya lo ven como una forma de reavivar el odio en lugar de cerrarlo.
García Verdura refleja el lanzamiento de botellas en el acta arbitral
Aparte de este incidente, el colegiado catalán García Verdura dejó por escrito en el acta del derbi: “En el minuto 90 se lanzaron varias botellas semillenas y cerradas desde la grada donde se ubicaban aficionados del equipo local”. Aunque ninguna llegó a impactar en jugadores ni causó daños, el simple hecho de estar apercibidos desde septiembre por un incidente anterior con un árbitro puede poner en riesgo al Espanyol.
El club confía en que no habrá sanción grave, pero está en manos del Comité
Desde la entidad blanquiazul se transmitió calma tras el encuentro, recordando que el protocolo se activó con el aviso por megafonía, el partido no se detuvo y no hubo repetición de lanzamientos. Aun así, al estar el estadio apercibido de cierre, cualquier detalle podría influir en la decisión del Comité de Disciplina. El precedente más reciente, en un Villarreal-Betis, terminó con una multa sin clausura, lo que da algo de margen al RCDE.
El Espanyol colaboró activamente para que todo transcurriera con normalidad
Durante toda la semana previa al derbi, el club hizo llamamientos a la calma, reforzó la seguridad y trabajó de la mano con las autoridades para que no hubiera altercados. Y en términos generales, el dispositivo funcionó. La expulsión del infiltrado fue inmediata, el partido se jugó sin pausas y los lanzamientos se cortaron al instante. Aun así, todo dependerá de cómo interprete el acta el órgano disciplinario.
Un episodio evitable que no debe ensuciar la imagen del RCDE Stadium
En cualquier caso, el club espera que se valore el contexto: que no hubo agresiones dentro del estadio, que se actuó con rapidez y que no hubo reincidencia. El vídeo del aficionado, pese a su tono grotesco, no aporta nada nuevo desde el punto de vista sancionador.
Ahora toca esperar al veredicto del Comité y confiar en el trabajo bien hecho
Mientras el club prepara su alegación por si fuera necesario, y el vídeo del infiltrado sigue dando vueltas en redes, la afición perica confía en que el buen comportamiento general y el correcto proceder del Espanyol pesen más que una botella cerrada que no hizo daño a nadie. En un derbi caliente, a veces lo importante es que lo peor no haya pasado.





