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Los grandes deseos y objetivos del Espanyol para 2026: con los pies en el suelo y los sueños muy arriba

El Espanyol encara 2026 con una lista de objetivos claros: afianzarse en Primera, mirar de reojo a Europa, crecer como club a nivel económico, institucional y social, y seguir confiando en la cantera. Todo, con la estabilidad de la nueva propiedad.

por Xavier Boró
1 de enero de 2026
Caricatura IA

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El Espanyol afronta 2026 con el rumbo bastante bien marcado: seguir consolidándose sin sobresaltos en Primera división, no perder de vista el sueño europeo, seguir dando pasos adelante como club en lo económico, lo institucional y lo social, y mantener la apuesta por la cantera como una seña de identidad. Todo ello, además, con el respaldo y la tranquilidad que aporta la nueva propiedad, que pronto cumplirá 100 días desde su llegada, momento en que tocará pasar revista a cómo han comenzado a interevenir en la entidad, y si realmente su huella se nota o no.

Consolidarse en Primera y mirar hacia Europa sin complejos

El primer reto es no pasar apuros. La salvación es el punto de partida pero ya no se habla en las tertulias pericas de evitar el descenso como un éxito: ahora se piensa en consolidarse en esa parte alta de la tabla que, durante tanto tiempo, parecía inalcanzable.

“Nuestra ambición es estar entre los seis primeros de España”, ha dicho Alan Pace en más de una ocasión. Y aunque eso no pasa de la noche a la mañana, la idea es que el Espanyol pueda competir con garantías por ir a Europa. No como un milagro, sino como una consecuencia del trabajo bien hecho. Y este 2026 se dan todos los ingredientes para que pueda ser el momento, aunque si se logra, como ya ha advertido Manolo González, el club deberá hacer un esfuerzo económico para reforzar la plantilla: el ejemplo del año después de que Rubi devolviese al equipo a Europa, saldado con un traumático descenso, y las dificultades que están pasando algunos equipos españoles que han de simultanear la Liga con la competición continental son precedentes que Pace deberá, llegado el caso, deberá ser tenido muy en cuenta.

Una Copa del Rey que ya toca tomarse en serio

Los dos últimos años han sido un jarro de agua fría en Copa con sendas eliminaciones ante rivales de Segunda RFEF, Barbastro y Atlético Baleares, suponiendo el único borrón en una etapa con Manolo González al frente que de otra manera sería casi inmaculada, y en el club hay ganas de darle un giro. La afición sueña con vivir otra noche mágica como las de antaño, con Valencia en el 2000 y Madrid en el 2006 como precedentes más recientes, y dentro del vestuario se sabe que este torneo puede ser una vía para ilusionar y hasta pelear por algo grande si se dan las circunstancias.

Con una plantilla cada vez más sólida, y un técnico como Manolo escarmentado y que en próximas ediciones sin duda no va a regalar nada, la Copa podría ser una de las grandes apuestas para este 2026… eso sí, ya en la próxima edición.

Crecer desde la cantera: más que una apuesta, una seña de identidad

No es discurso vacío. El Espanyol cree de verdad en su cantera, y lo ha demostrado. El plan es seguir dando oportunidades, no solo por romanticismo, sino porque hay talento real ahí abajo. Hay que potenciar el trabajo en la Dani Jarque y 2026 debería ser un punto de inflexión tras unos años de cierta mediocridad, y poner al alcacne de los profesionales que allí dan el callo que potencien a los jóvenes valores blanquiazules para que puedan dar el salto.

Más allá del césped, el gran anhelo perico para este año tiene nombre propio

Entre los muchos deseos que el espanyolismo lanza al cielo para este 2026, hay algunos que van mucho más allá del césped. Uno de ellos es la total recuperación de Fran Garagarza, el director deportivo y alma de un proyecto que ha devuelto la ilusión a la grada. Tras unos meses muy complicados a nivel de salud, el anhelo compartido por todo el entorno blanquiazul es volver a verlo al cien por cien, fuerte, activo y que cuando esté al 100& pueda seguir liderando un modelo que ha reconciliado al Espanyol consigo mismo.

Ese mismo deseo sincero y casi familiar se extiende también a Carlos Mira, fotógrafo del club y uno de esos nombres que no salen en los titulares, pero que están siempre ahí. En cada entrenamiento y en cada partido, captando la memoria visual del espanyolismo. Carlos también atraviesa momentos delicados de salud, y la afición perica, que sabe reconocer a los suyos, le envía el mismo mensaje: que se recupere pronto, que vuelva a estar bien y que siga contando la historia del Espanyol con su objetivo.

Que el 2026 traiga de vuelta al Femenino campeón…

Ojalá que el 2026 sea también el año en que el Espanyol Femenino recupere, al fin, el lugar que nunca debió perder, ese estatus de club referente que lo llevó a levantar títulos y soñar con Europa. Verlo algún día compitiendo en la Champions no debería ser una quimera, sino una hoja de ruta que se empiece a escribir ya, desde abajo pero con ambición, y eso pasa también por invertir seriamente en la sección, profesionalizarla del todo y confiar de verdad en su potencial.

… y salve a Seccions Deportives del olvido

Y hablando de secciones, tampoco estaría de más que la nueva propiedad mirase con cariño a Seccions Deportives Espanyol, un proyecto nacido desde el corazón del espanyolismo más puro y que lleva años dejándose la piel —y la salud— para mantener viva la llama polideportiva del club. Si no llega algún tipo de ayuda institucional, económica o estructural desde dentro, amenaza con ir apagándose poco a poco, hasta acabar, Dios no lo quiera, en su completa desaparición.

Una economía en orden para mirar al futuro sin miedo

En lo económico, el objetivo es sencillo de decir pero complicado de cumplir: ser sostenibles y rentables sin dejar de ser competitivos. Se quiere cerrar el ejercicio con beneficios, acercarse a esos 100 millones en ingresos que se ha fijado como reto según el vicepresidente Antonio Dávila y seguir bajando deuda sin descuidar el nivel deportivo.

El cumplimiento del Fair Play Financiero es innegociable, y la idea es que eso no sea una carga, sino una garantía para que la plantilla tenga siempre margen para reforzarse.

Un club moderno, serio y cada vez más grande

La nueva dirección quiere que el Espanyol no solo sea un club competitivo, sino también moderno. Por eso se está impulsando la transformación digital, mejorando procesos, redes sociales, y la conexión con los socios.

También hay sobre la mesa el proyecto de una nueva ciudad deportiva, algo que ilusiona a todos pero que no depende solo del deseo: hay muchos trámites por delante y como ya se ha dado cuenta Pace, las administraciones al RCDE le ayudan más bien poco. En cualquier caso, la prioridad es clara: dotar al club de las mejores herramientas para crecer.

Más socios, más comunidad, más sentimiento perico

Después de un 2025 con cifras récord de abonados y socios, el objetivo para 2026 es seguir subiendo. Pero no solo por número, sino por implicación. El club quiere que la gente no solo renueve, sino que sienta que forma parte de algo real.

Cuidar a la masa social porque es el mayor activo del club es un lema que debería estar colgado en las paredes de las oficinas. Debe notarse cada vez más con campañas más cercanas, comunicación más empática y, sobre todo, clima de pertenencia.

¿Hasta dónde puede llegar este Espanyol?

Es la gran pregunta. Porque por primera vez en mucho tiempo, los objetivos del club suenan no amera declaración de intenciones o buenos deseos sino a posibilidad real. Consolidarse, crecer, competir, ilusionar… Y todo con una base sólida, tanto dentro como fuera del campo.

2026 puede ser ese año en que el Espanyol deje de mirar solo hacia abajo. Y si no se llega a Europa esta vez, no pasa nada. Lo importante es seguir caminando hacia allí sin miedo.

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