El nuevo Espanyol de Alan Pace ya ha echado a rodar, y una de las decisiones que más revuelo ha generado en estas primeras 24 horas es la continuidad de Mao Ye como CEO del club. Una figura muy discutida por la afición, pero que no está ahí por casualidad. El periodista Quique Iglesias, en su análisis en Esports COPE, ha confirmado que forma parte de los acuerdos con Rastar.
No es cuestión de fe ni de afinidad. Es un peaje incluido en el traspaso de poderes entre la antigua y la nueva propiedad. Según ha explicado Iglesias, esta permanencia se enmarca dentro de una estrategia muy en la línea de lo que se viene comentando también en La Grada Ràdio.
Un CEO con funciones muy marcadas
Lo que deja claro Quique es que Mao Ye no se queda con las riendas del proyecto, sino que cumplirá una función específica, al menos en esta fase inicial: servir de puente entre Velocity y el ecosistema del fútbol español, o lo que es lo mismo, LaLiga, la RFEF y el entorno institucional y político.
Además, Iglesias recuerda que Mao ha sido clave en las negociaciones previas al acuerdo definitivo con Rastar, y que Pace está satisfecho con su papel en ese proceso. Un dato más que ayuda a entender por qué, pese al ruido externo, el CEO no ha sido apartado en cuanto se firmó la compraventa.
Un consejo de administración reducido y controlado
Alan Pace será el nuevo presidente y ha diseñado una estructura de gestión basada en pocas manos pero muy de confianza. Brad Spiby será su mano derecha, y Antonio Dávila coordinará desde Lausana con rol de consejero. El nuevo Consejo de Administración tardará aún unas semanas en constituirse formalmente, pero todo apunta a que será reducido y con protagonismo para Velocity, aunque Rastar seguirá en el mapa por contrato y por el 16,45% de acciones que conserva en VSL.
Eso deja un escenario donde Rastar aún tiene silla (y voz), y donde Mao Ye encaja como parte de ese puente temporal que está ayudando a Velocity a instalarse sin sobresaltos. Como apunta Iglesias, “no se han encontrado un club en quiebra, ni muerto socialmente ni en Segunda división”, así que no hay urgencias que obliguen a cortar cabezas. Se trata de preparar bien el terreno.
